Faddei
Pensé conocer el infierno hasta que Mabel me declaró la ley del hielo.
El silencio se volvió un castigo más cruel que cualquier bala. Me evitaba ¿Cómo culparla?
Su padre se burlaba de mí, las bodegas habían sido saqueadas, algunas reducidas a cenizas, otras simplemente vacías, otras llenas de cadáveres abiertos, los informes llegaban uno tras otro.
Pero dejaba algo claro, no estaba sucediendo porque Sandro tuviera el poder de joderme la vida, sino porque yo lo decidí.
Ordené retirar a lo