El ambiente en la cabaña de Elara seguía cargado de tensión tras la revelación de la manipulación policial. Valentina y Magaly estaban sentadas en la sala, repasando mentalmente los posibles escenarios y discutiendo cómo proceder, cuando el sonido insistente del teléfono de Valentina rompió el silencio.
Valentina miró la pantalla con el ceño fruncido. Era un número desconocido. Dudó por un instante antes de deslizar el dedo para contestar.
—¿Aló?
Una voz agitada y urgente resonó al otro lado de