Ya en la bulliciosa atmósfera matutina de la mansión, Magaly se topó de frente con Javier en uno de los pasillos menos transitados.
—Vaya, viniste temprano —le comentó Javier con una sonrisa amable.
Magaly se quedó paralizada por un instante, su mente intentando cambiar rápidamente de marcha. —¿Eh? Ah... sí —respondió, sintiéndose ligeramente vacilante.
—¿Y cómo sigue tu mamá? —preguntó Javier con una cortesía que ahora le sonaba extrañamente inquisitiva a Magaly.
La pregunta la tomó por sorpre