— ¿Segura que podrá volver por su cuenta señorita? —
—Claro, mi yegua sabe cómo volver a casa, así que no te preocupes—
Baja la mirada y me mira con tristeza, en un impulso la abrazo para reconfortarla.
—Tranquila, estoy segura de que nos volveremos a ver... y espero que sea en unas mejores circunstancias—
Ella asiente con la cabeza, saco a la yegua de mi bolsillo y está toma su tamaño original, me monto sobre ella con demasiada dificultad ya que no tiene silla, me aferro a su crin con fuerza,