Cuando tengo el enorme pedazo de cuero entre mis manos, puedo sentir una calidez inmensa, recordándome mucho al día que volví a casa, la aprieto contra mi pecho llena de felicidad.
—Gracias madre, pero ahora lo que me preocupa es… ¿Qué debo llevar? No tengo ni la más mínima idea—
Madre sonríe y me ayuda a escoger mi ropa. Gran parte de las ropas que madre me escogió fueron túnicas que le llegan hasta las rodillas y unas sandalias de correas gruesas —Claro sin dejar de ser elegantes, ya que madr