Capítulo 30

Me detengo por unos instantes y trato de recordar cuando avance antes de perderme, pero estaba tan distraída que no me fije, froto mis manos, está empezando a hacer frío.

Recuerdo las palabras de padre “Si te pierdes en el camino, siempre puedes acudir a Layna, ella vendrá a tu rescate a donde quiera que estés, recuerda, sólo tienes que silbarle”, calmo mis nervios, junto mi dedo gordo con el índice, los acerco a mis labios y silbo con todas mis fuerzas.

—Espero funcione— Digo en voz baja mient
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