—En ese caso, concéntrate en lo tuyo y yo buscare una forma de entrar— Le miro de reojo.
—De eso nada… si algo malo te pasa… no me quiero ni imaginar cómo se pondrán Zeus y Hera— Niega con la cabeza.
En nuestra andanza por el campamento, puedo sentir varias miradas sobre mí, evito verlos por lo incómoda que me siento, aferro mis manos a las riendas y siento como mi cuerpo se tensa levemente.
—Entonces ¿Qué haré? No puedo esperar a que termine la guerra… podría ser demasiado tarde— Volteo a verl