—Gracias, es lo único que puedo hacer en casa— Suelto una carcajada. —Vamos a mi cuarto, necesito darme un baño y descansar—
Una vez arreglada para dormir, me tiro sobre la dura cama y me tapo, al no llegar mucho los rayos del sol, el lugar se mantiene bastante frío durante todo el día y en la noche empeora la cosa.
A la mañana siguiente, repito el mismo ritual. Con la ayuda de la sirvienta escojo un lugar para el naranjo, en esta ocasión ella me ayuda a sacar las rocas.
—Es más difícil de lo q