Llego a mi habitación y pongo la mano sobre el pomo girándolo levemente.
—Hoy te quedas conmigo— Dice de forma repentina mientras abre la puerta de su habitación.
— ¿Perdón? — Volteo a verlo con los ojos abiertos de par en par, completamente sorprendida por sus palabras.
—Hoy hará más frío que anoche y estoy seguro de que no podrás soportarlo— Da un paso hacia el interior de la alcoba. —Si algo te pasa estando aquí, madre y padre nunca me lo perdonarían, así que hoy duermes conmigo—
—Está bien…