Me toma del brazo y tira de mí con fuerza, haciendo que pierda el equilibrio.
—Termina— Me ordena con voz autoritaria y amenazante.
—No soy tu esclava Ares, estoy aquí para ayudarte con tus corceles— Lo miro a los ojos. —Me incómoda tu presencia y no me dejas trabajar tranquila, necesito estar concentrada—
— ¿Te molesta mi presencia? — Dice con sarcasmo mientras acerca su rostro al mío. —No eres la primera ni la única que dice eso de mí, niña, pero como te dije, estas en mi castillo y hago lo q