El silencio tras la discusión aún vibraba en las paredes de la cabaña. En un momento, Cassian no pudo contener más la necesidad de ir tras Lia, pero en cuanto se mostró dispuesto a ir tras ella, Dorian se levantó al mismo tiempo, sus pasos firmes como un eco de amenaza.
—Déjenla —la voz de Teresa irrumpió, firme, leyendo la intención de ambos. Los miró con una calma implacable—. Necesita un respiro, después de tantas tensiones y peleas, ¿no creen?
Sus palabras, directas y sin florituras, los