Capitulo cincuenta y tres.

Felipe reaccionó rápido cuando vio a Ylva desplomarse. Sin dudarlo, se apresuró a ayudar a Ethan, guiándolo a una habitación cercana donde pudieran atenderla con más calma.

Ethan, que apenas podía procesar lo que estaba ocurriendo, observó cómo Felipe tomó la temperatura de Ylva. El resultado fue alarmante.

—Esto no es normal… —murmuró Felipe, frunciendo el ceño.

La temperatura de Ylva era extremadamente baja, tan fría que incluso pensó que si dejaba el termómetro demasiado cerca, podría congel
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