El sol del amanecer se elevaba con una promesa dorada sobre el valle. La victoria era palpable, respirada en el aire limpio y fresco que había desplazado la pestilencia de Makon.
Los Reinos celebraban, pero la alegría se entrelazaba con el luto. Banderas rasgadas ondeaban junto a rostros ennegrecidos por el dolor. Se contaban las bajas, se honraba a los caídos.
Los dragones alzaban sus alas en señal de honor.
Los elfos entonaban cantos antiguos por los caídos.
Las hadas tejían coronas de luz pa