—Tenemos que regresar a La Esperanza —dijo Carlos, apoyándose en el marco de la puerta, con una leve sonrisa que intentaba suavizar la noticia—. Yo te acompañaré en todo… no te dejaré sola en este asunto.
—Está bien… —respondió Alondra, con una mirada en la que se mezclaban intriga y curiosidad.
Carlos dio un par de pasos hacia ella y, bajando un poco la voz, añadió:
—Luis Méndez puso una orden en la fiscalía… es bueno que te presentes para aclarar todo lo sucedido.
Ella abrió la boca para