En esos días, el pueblo se llenó de vehículos pesados para comenzar la construcción del nuevo proyecto. Había un gran cárter con la maqueta de cómo se vería el lugar, y las miradas curiosas de todos no tardaron en posarse sobre él.
Se escuchaban murmullos por todas partes; nadie sabía nada acerca de la empresa que estaba detrás de la obra.
Juana fue la primera en comentar sobre el asunto:
—Dicen que el nombre será “Buena Esperanza”… Deben ser muy costosas las casas en ese lugar —dijo, encogiend