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La primera luz de la mañana se filtraba por las rendijas de la madera, dibujando rayos delgados sobre la cama improvisada. Claudia abrió los ojos con lentitud, todavía adolorida por la noche anterior. La camisa que había encontrado le quedaba como un vestido largo, cubriéndola hasta las rodillas, y le daba cierta sensación de abrigo frente al frío que aún calaba sus huesos.
Se levantó despacio, abrazando la camisa, y caminó con pasos ligeros hacia la puerta. Su respiración era rápida y entr