Capítulo 8: Siete días y contando.
Una semana después:
Talsha, Sur del Continente.
—Maldito Darach.
—¿Todo bien?
Saija negó con fuerza, moviendo la cabeza de un lado al otro como un resorte. Apretando los papeles entre los dedos hasta que se convirtió en un gesto doloroso y la molestia burbujeo en sus entrañas. Sus ojos bailaron sobre el documento oficial una y otra vez. En las cláusulas y cuños que aprobaban tal cosa.
Ella estaba en muchos problemas.
—Lucian hizo este contrato inexpugnable por cualquier entidad mayor o menor en