Capítulo Veintisiete.
Elena Voncelli.
Me adentré a la casa, y quedé con los labios contraídos, es increíble su aspecto, la tonalidades de las pinturas, todo. Es una belleza de construcción.
La amo, y a mi mamá también.
Recuerdo haberme dicho que el día en que la viera me iba a encantar, es lamentable que no esté aquí a mi lado, ni con las mismas circunstancias que me orillaron a venir aquí, porque hubiera sido muy diferente el momento.
Caminé por el balcón, por la habitación, tenía en el areocloset conjutos de ropas