Capítulo cuarenta ocho.
Elena Cooper.
No, no es cierto lo que él me está diciendo.
—¿Matarme? — inquiero en un hilo de voz, sin aliento en mí.
Caí, caí en lo que él me dijo que no debía caer.
—Oh, sí, como lo escuchaste. — me afirma con la voz determinante.
Y lo observo aterrorizada.
—No... tú no puedes hacerlo. Soy de tu sangre, soy la única persona que te queda en el mundo, no puedes hacerlo, abuelo. — le reclamo mirándolo fijamente a él.
Él se echó a reír.
—Oh, pero qué mala cabeza tienes, Elena, tienes toda la inf