Verónica Wilson.
—Jefa, el avión está esperando por usted. — me informa mi aliado por el transmisor que llevo en mi cuerpo.
—Perfecto, Samuel. — respiro. Será una misión de lograr, pero lo haré posible. — Estoy a cinco minutos de llegar. — le digo acercándome cada vez más al aeropuerto privado.
—Excelente, jefa. — me contesta y corto la llamada.
Pero ella me llama.
Una señal de que algo está mal.
—Dime, Patricia. —la abordo de inmediato.
—Señora Verónica, Ramirez la envío a investigar, y además