Capítulo Doce.
Alessandro Cowell.
La miré de reojo y sonreí.
Está molesta por lo frío que decidí estar, sólo por hoy.
Estoy enamorado de Elena.
—No iré. —zanjó cruzándose de brazos y fijó sus ojos al mar.
Qué delicioso perfil, una admiración de arte contemporánea.
— ¿Ah, no? — y me acerqué a ella con la expresión dura, me divierto en ello.
Amo verla de una forma que pocos no aprecian, el enojo.En mi caso, soy un monstruo al sentirlo arder por mis venas.
La coloqué a pruebas, no daría una puntada sin hilo. Le