Eliza
Todavía seguía en las nubes, reviviendo mentalmente cada instante de esta última semana.
Los padres de Bastián ya se habían marchado, y al parecer la fiesta de compromiso había quedado suspendida, al menos por el momento. Él no había querido contarme nada, pero yo lo intuía. Estaba casi segura de que había discutido con su padre la misma noche que llegó borracho.
Esa noche en la que también nosotros peleamos.
Lo cierto es que ahora, con la casa vacía y sin el peso de las apariencias, ya n