El sol apenas despuntaba sobre los jardines cuando los primeros rayos se filtraron a través de las cortinas de lino. Violeta despertó lentamente, envuelta en el silencio dorado de la habitación.
Durante unos segundos no supo dónde estaba, hasta que el olor familiar del jabón de Liam la ancló a la realidad: seguía en su cama.
En su cama.
El pensamiento bastó para ponerla en alerta. El espacio junto a ella estaba vacío, pero aún tibio. Él ya se había levantado. El reloj marcaba las siete. Se incor