La puerta principal se abrió con un suave chirrido. El eco de los tacones finos resonó en el mármol pulido del vestíbulo, y el aire pareció llenarse de una energía nueva, vibrante, casi luminosa. Violeta fue la primera en verla. Esperaba encontrar a una anciana frágil, de cabello blanco y paso lento. Pero la mujer que cruzó el umbral era todo lo contrario.
Evelyn Knight —la célebre “nana” de Liam— parecía salida de una revista.
De mediana estatura, el cabello rubio perlado recogido en un moño e