La lluvia había regresado esa tarde, golpeando los ventanales del apartamento con la suavidad de una melodía nostálgica. El joven se encontraba sentado en el sofá, Atenea dormía hecha un ovillo sobre su regazo, ajena al torbellino que se gestaba dentro de él. Había pasado la mayor parte del día en silencio, repasando una y otra vez los fragmentos de memoria que habían vuelto tras su caída: su familia, la empresa, los viajes… y sobre todo, la sombra de quien intentó borrarlo del mapa.
Su mirada