El amanecer encontró a Elara y Kael todavía en la pequeña oficina de la señora Helena, ahora el epicentro de una crisis mucho más profunda que cualquier adquisición corporativa, la rendición de Kael era palpable, no una manipulación, sino el terror de un hombre confrontado con la vulnerabilidad de su sangre.
Kael se levantó, su postura ahora marcada por una nueva resolución, ya no la de un CEO dominante, sino la de un protector desesperado "La señora Helena está fuera, la seguridad la sacó de l