El silencio en el laboratorio se hizo denso, casi irrespirable, mientras el pequeño dispositivo cifrado, ahora liberado por la mente de Elara y la verdad del corazón de Kael, emitía un zumbido bajo, una preparación para la revelación. La voz que emergió del altavoz era clara, melancólica, pero firme, una voz que Kael había creído distorsionada por la "locura" y que Helena había guardado como su más sagrado juramento.
Era Lysandra.
Lysandra (Audio): Kael, si estás escuchando esto, es porque has