El laboratorio de Lysandra se había transformado en un cuartel general de guerra silenciosa, la luz blanca y fría iluminando la urgencia de sus acciones. Elara estaba de nuevo frente a la consola, el dispositivo de audio cifrado conectado por un cable de transferencia de alta seguridad, la primera dosis de cobalto en su torrente sanguíneo actuando como un poderoso filtro, eliminando el ruido tóxico y permitiendo que su Habilidad Despertada funcionara con una precisión quirúrgica, mientras Kael,