La urgencia del despertar de Kael había disipado la última bruma del sedante, aunque su hombro seguía vendado y dolorido, su mente funcionaba con la precisión implacable del CEO que había recuperado su misión, ahora una misión de amor y de justicia, no de control cínico. Elara, revitalizada por la energía de su esposo y la certeza de su propósito, se sentó junto a él, mientras Helena, comprendiendo la necesidad de pruebas irrefutables, regresaba con el último legado de Lysandra.
"Aquí lo tienes