Suelto un chillido de sorpresa y salgo expelida del asiento como si hubiera sido impulsada por un resorte. Abro los ojos con sorpresa al verlo parado frente a mí, vestido con ese traje de diseñador que lo hace parecer un alto ejecutivo de alguna empresa importante. Me derrito en el momento en que esboza esa preciosa sonrisa y adopta esa postura que lo hace ver seguro de sí mismo. No soy capaz de modular ni una sola palabra.
Mi cerebro y mi boca parecen haberse desconectado. Se acerca despacio,