Tres años después.
Coloco la pañalera a un lado de la puerta y corro por toda la casa, nervioso y preocupado mientras me aseguro de que no haya olvidado nada.
―Papi, quiero ir con mami.
Observo con dulzura a mi preciosa princesa de cabellera castaña que me mira con ojitos ilusionados.
―Déjame terminar de preparar las cosas de tu hermano, Susan, y te prometo que te llevaré con mamita.
Dejo un beso en su frente y la levanto en mis brazos.
―¿Daniel también irá con nosotros, papi?
Recojo la p