Sigo tambaleándome a pesar de que estoy sentada en el asiento de copiloto del deportivo de mi prometido. Bajo la mirada y observo nuestras manos unidas y el enorme pedrusco que sobresale entre ellas. ¿Es esto lo que quiero?
―Gonzalo nos está esperando en su oficina.
Aquel nombre me recuerda que tengo una conversación pendiente con Ángela, últimamente la he notado muy rara. No sé lo que le pasa, pero espero averiguarlo pronto.
―¿Gonzalo?
Levanta nuestras manos unidas y las lleva a su boca par