Recojo los platos descartables de la mesa y los arrojo a cesto de la basura. Me movilizo por toda la casa como si anduviera en piloto automático, mientras pienso en las razones por las que Denzel no estuvo presente en mi fiesta de cumpleaños. Quería que todos lo conocieran, presentarles al hombre que se apropió de mi corazón y gritar a los cuatro vientos que, por fin, había encontrado a la otra mitad de mi alma.
―¿Estás bien, Goldie?
La voz de Ángela, me aparta de mis pensamientos. Giro la car