KYRION
—Las hay, créeme. Pero mi orgullo no trabaja en conjunto con mi pene. Mi orgullo puede querer, pero él te quiere solo a ti, funciona solo contigo.
—¿Sabes lo ridículo y cursi que suena esto? Especialmente de ti.
Aparto el cabello de su rostro.
—Es en lo que me estás convirtiendo, en un idiota, en tu esclavo.
—Si eso fuera cierto, harías lo que pido.
—¿Qué quieres?
—Nada.
No insisto. Puedo descubrirlo, estoy dispuesto a hacerlo.
—¿Entonces no? —pregunto.
—No hablo en claves, Kyrion.
—Tamp