KYRION
—Es mejor que no lo sepas.
—No me trates como a una niña, que no lo soy. Quiero saberlo. No quiero estar ignorante en tus planes.
—Créeme, es mejor que no lo sepas. Solo debes saber que voy a solucionarlo.
Se recuesta con nuestro hijo en brazos. Lo alimenta una vez más antes de dormirse, con la mano sujetando la cuna a su lado. No quería alejarme, pero debí hacerlo en algunas ocasiones, aunque pasé las horas observando a mi hijo y a la familia por la cual estoy dispuesto a cambiar.
Llamo