KYRION
—¿Vas a decir que no me extrañas? —le pregunto, sosteniéndole el mentón—. ¿Vas a decirme que me olvidaste en tan pocos meses?
El gesto en su rostro me descoloca.
—Sí, te lo digo, así como ahora tú pretendes que asuma que te importamos.
—Me importas... nuestro hijo... debí darme cuenta antes.
—Ya deja el drama, que la embarazada soy yo —me empuja, pero me niego a soltarla.
Suspira profundo y actúa como si no la estuviera sujetando, mientras yo sigo procesando aún que me haya llamado dramá