KYRION
Aspiro profundo el aroma de su cuello, mientras mis manos suben buscando sus pechos.
—Por favor —repito entrecortado por la excitación—, no tardaré mucho, solo… solo…
Respiro contra su cuello, sin dejar de tocar su vientre, de hacerle sentir mi erección contra sus glúteos.
—¿Qué es lo que quieres de mí? Dime qué quieres y te lo daré, pero no sigas con esto, no me hagas esto, Gema, te necesito —mi voz suena tan ronca como excitada.
—Baja de la cama o lo hago yo, Kyrion —dice como si no es