Punto de vista de Aiden
Aún no se había vuelto a poner los guantes de limpieza. Descansaban sobre la mesa entre nosotros, de un gris pálido y vueltos del revés por la forma en que se los había arrancado. Por alguna razón inexplicable, no podía dejar de mirarlos.
Rosalie Russo era la chica que solía esbozar diseños elaborados en papel con un lápiz de cincuenta centavos. Ahora se ganaba la vida limpiando habitaciones de hotel.
Llevaba un uniforme con el logotipo de alguien más bordado sobre el co