Punto de vista de Aiden
Richard me puso una mano en el brazo antes de que diera tres pasos hacia el estacionamiento.
—Dale un minuto —dijo.
Me detuve.
Sabía que tenía razón.
Lo sabía del mismo modo en que sabía la mayoría de las cosas que me negaba a aceptar: con una certeza inmediata y absoluta.
Rosie necesitaba estar sola en ese auto.
Necesitaba esos minutos, o el tiempo que hiciera falta, sin tener que lidiar con mi presencia además de todo lo que ya la habían obligado a soportar.
Me quedé e