Madrid, España – El Festín de los Pecados
La puerta de la suite presidencial se abrió para dejar pasar a dos mujeres de belleza gélida, contratadas para satisfacer el hambre de excesos de la pareja. El aire estaba saturado de polvo blanco y el vapor del champagne. Lucía, con los ojos desorbitados, no perdió el tiempo.
—Acérquense... hoy no hay reglas —ordenó Lucía, tomando a una de las mujeres por el cabello y obligándola a recostarse en la cama circular.
Lucía se perdió entre las piernas de la mujer, chupando su vagina con una ferocidad maníaca, mientras Iván, poseído por la droga y el deseo, tomaba a la otra por la cintura.
—¡Así te quería ver, Lucía! ¡Dueña de todo y de todos! —rugió Iván mientras se desabrochaba el pantalón y le metía el pene a la otra puta, embistiéndola contra la pared de mármol.
—¡Dime que soy tu reina, Iván! ¡Dime que nadie tiene más poder que yo! —gritaba Lucía entre jadeos, deteniéndose solo para inhalar otra línea de cocaína de la mesa de noche—. ¡Que el mu