Sobre la Selva Colombiana – El Helicóptero del Desafío
El ruido de las aspas era ensordecedor. Mónica ayudó a Alejandro a subir, quien cojeaba por una herida en la pierna. El piloto, siguiendo las órdenes de Lucía por el auricular, gritaba:
—¡Señorita Mónica! ¡La orden es recogerla solo a usted! ¡Si el señor Alejandro sube, pongo en riesgo la misión!
—¡Cállate y despega! —rugió Mónica, sacando su propia arma y apuntando a la nuca del piloto—. Súbete Alejandro, no pienso dejarte solo para que te maten. Me importa un bledo lo que diga mi madre.
Alejandro subió y se desplomó en el asiento, tomando la mano de Mónica con fuerza. Ambos sabían que, al aterrizar, tendrían que enfrentar la furia de Lucía por haber desobedecido, pero el amor y la lealtad que sentían el uno por el otro era más fuerte que el miedo a la matrona.
Nueva York – El Fin de la Esperanza de Claudia
Claudia estaba a solo pasos de la estación de policía cuando sintió el frío cañón de la pistola de Rubén Díaz en sus costill