Sobre la Selva Colombiana – El Helicóptero del Desafío
El ruido de las aspas era ensordecedor. Mónica ayudó a Alejandro a subir, quien cojeaba por una herida en la pierna. El piloto, siguiendo las órdenes de Lucía por el auricular, gritaba:
—¡Señorita Mónica! ¡La orden es recogerla solo a usted! ¡Si el señor Alejandro sube, pongo en riesgo la misión!
—¡Cállate y despega! —rugió Mónica, sacando su propia arma y apuntando a la nuca del piloto—. Súbete Alejandro, no pienso dejarte solo para que te