Nueva York – El Penthouse de Lucía
El teléfono de Lucía vibró sobre la mesa de mármol. Era Mónica, desde las profundidades de Colombia.
—Mamá, el trato está cerrado. Alejandro es un hombre de palabra y el cargamento ya está en camino. Pero hay algo más: él quiere conocerte personalmente. Dice que solo hace negocios definitivos cara a cara con la verdadera reina.
Lucía sonrió, una mueca de triunfo absoluto.
—Buen trabajo, hija. Prepárale el terreno. Pronto iré a verlo.
Al colgar, Lucía miró a Iv