La mansión estaba en penumbras. Lucía, con los ojos hinchados por el llanto y la furia, se levantó frente a Iván. Su voz era un filo helado:
—Farid y Xi Li me traicionaron. No quiero negociaciones… quiero sus cuerpos en el suelo.
Iván tragó saliva, temblando.
—Lucía… si hacemos esto, el mundo sabrá.
Lucía lo miró con una sonrisa rota, casi demoníaca.
—Que el mundo tiemble. Prefiero que me teman a que me olviden.
En un callejón de Londres, Farid Tarek caminaba con el sobre de pruebas bajo el bra