El tribunal estaba lleno de murmullos. El juez inglés levantó el mazo, dispuesto a dictar sentencia.
—Mr. Gómez… the evidence is overwhelming.
Gabriel golpeó la mesa con furia, sus manos sangrando contra el vidrio.
—¡Soy inocente! ¡Lucía compró este juicio!
María intentó atravesar el cordón de seguridad, gritando con desesperación:
—¡No! ¡No pueden condenarlo! ¡Es una farsa!
Los guardias la detuvieron, mientras Vladimir la sostenía con fuerza.
—Мария… держись. (Mariya… derzhis.)
—María… resiste.
En la mansión, Lucía lloraba frente a la cama de Mónica. Su hija, herida por la bala, apenas respiraba.
—Hija… yo nunca ordené esto… —susurró con voz quebrada.
Por primera vez, Lucía parecía humana, rota por el dolor.
Iván entró con nerviosismo.
—Lucía… Farid Tarek quiere reunirse. Dice que puede ayudarte a recuperar tu dinero.
Lucía levantó la mirada, con lágrimas aún en los ojos.
—Si me traicionan… los destruiré.
En el hospital, Mercedes escuchaba los rumores.
—Dicen que Lucía no fue quien d