La noche se cernía sobre la ciudad como un velo de misterio. En la mansión Soto, Gabriel intentaba recuperar la calma después del supuesto funeral de Lucía. María, agotada, se refugiaba en el silencio, mientras Dairon dormía inquieto, murmurando entre sueños el nombre de su madre. Todo parecía apaciguarse… pero en las sombras, el verdadero infierno apenas comenzaba.
Lucía, viva y oculta, se reunía en un apartamento secreto con su hija Mónica Álvarez y el abogado Iván Manasterio. La luz tenue de