El Silencio de la Habitación 111
La atmósfera en el hospital era de una calma engañosa. Lucía Soto caminaba por los pasillos con la seguridad de quien se siente dueña de la vida y la muerte. Al enterarse de que Victoria, la madre de Camila, estaba hospitalizada, no sintió compasión, sino que vio una oportunidad de oro. Su plan era sencillo y cruel: aprovechar que Camila estaba fuera de la ciudad para asestarle un golpe del que nunca pudiera recuperarse.
—¿Hola? Busco la habitación de la señora