— Voy a salir, y cuando regrese, no me quiero toparme con una sola palabra de tu boca. No quiero un sonido, ni un murmullo, ni un susurro. Si te queda alguna palabra, mantenlas para ti. No quiero escucharte.
No era una amenaza vana. Tenía un tono de resolución absoluta, de determinación, y de crueldad. Lo más asombroso era que no parecía estar emocionalmente afectada. Simplemente estaba decidida a ejecutar el plan.
— ¿Qué? ¿De verdad crees que puedes irte así nada más? — respondió con una mezcl