Los días siguientes a mi despido fueron una mezcla de emociones. A pesar de todo lo que había pasado, me sentía extrañamente tranquila. Sabía que tenía que seguir adelante y encontrar nuevas oportunidades.
Lo primero que hice fue actualizar mi currículo. Me senté en mi escritorio, con una taza de café caliente a mi lado, y comencé a revisar mis experiencias laborales y habilidades. Quería asegurarme de que mi currículo reflejara todo lo que había aprendido y logrado a lo largo de los años. Mien