—¡Sunny! — exclamó, abrazándome con fuerza —. Qué sorpresa tan agradable. ¿Cómo estás, querida?
— Hola, mamá. Estoy bien. Tenía el día libre y pensé en venir a verte — respondí, devolviéndole el abrazo.
— Pasa, pasa. Justo estaba preparando un té. Cuéntame, ¿cómo te ha ido? — dijo, guiándome hacia la cocina.
Nos sentamos en la mesa de la cocina, y mientras mi madre servía el té, le conté sobre la entrevista de trabajo y cómo me sentía al respecto. Ella me escuchó atentamente, asintiendo y sonri