Vi a Lotte entrar, con una expresión de furia contenida. Sus ojos se encontraron con los míos y supe que el momento había llegado. Se dirigió directamente hacia mí, ignorando a todos los demás.
— Necesito hablar contigo. Ahora — dijo, con un tono que no admitía réplica.
Me levanté de mi escritorio y la seguí hasta su oficina. Cerré la puerta detrás de mí y se volvió hacia mí con una mirada asesina.
— ¿Qué demonios crees que estás haciendo? — espetó, su voz temblaba de rabia. — ¿Cómo te atreves